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MANIFIESTO
CONTRA LAS OBRAS MAESTRAS.
Karen
Eliot
¿Quién
fue Laszlo Toth? Toth fue el geólogo australiano, húngaro de
nacimiento, de treinta y tres años de edad, que, él solo, acuñó
el principio básico del mail art: NO MAS OBRAS MAESTRAS.
El día 21 de mayo de 1972, Domingo de Pentecostés (celebración
de la aparición del Espíritu Santo a los apóstoles), a las
11:30 de la mañana, mientras una multitud de peregrinos y
adoradores esperaba para recibir la bendición papal, Toth
esquivó cinco guardias de uniforme negro, se encaramó a la
balaustrada de mármol delante de la Pieta en San Pedro, y asestó
quince mazazos, con una almadana que había ocultado bajo la
gabardina, a la Virgen de Miguel Angel, de 473 años de antigüedad
(y valorada en más de diez millones de dólares), mientras
gritaba "¡Soy Jesucristo! ¡Soy Jesucristo!"
El
Times publicó en portada una foto de Toth (martillo en
mano) a horcajadas sobre la Virgen justo al lado de una de Nixon
y Kissinger charlando sobre la paz en un jardín de Salzburgo.
Los periódicos llamaron a Toth: Loco, Lunático, Asesino,
Fanático, Vándalo, Sociópata, Nihilista y lo compararon a
Manson, Oswald, Sirhan, Ray y Bremer. Los medios de comunicación
concluyeron que el incidente planteaba principalmente dos
preguntas: ¿Puede el daño ser reparado? y ¿En qué fallaron
las medidas de seguridad?
Muchos
amantes del arte tuvieron dificultades para dominar su pena. Un
historiador del arte dedicó toda una conferencia a mostrar
diapositivas de la Pieta pero, a la primera imagen, tanto él
como sus alumnos se echaron a llorar. Entretanto, en San Pedro,
una pantalla antibalas de plexiglás fue instalada a la entrada
de la capilla en que se encontraba la Pieta. Museos de todo el
mundo reaccionaron horrorizados y efectuaron costosas mejoras de
sus sistemas de seguridad. La auténtica cuestión planteada por
el acto de "terrorismo cultural" de Toth se perdió o
se encubrió con la restauración: NO MAS OBRAS MAESTRAS.
Giacometti,
el escultor, dijo una vez que si, en un incendio, se viera en la
disyuntiva de salvar sólo una cosa, un Rembrandt de valor
incalculable o un gato, salvaría el gato. Los golpes de Toth
fueron suaves. Después de todo, cayeron sobre piedra, no sobre
carne. Esto es más de lo que se puede decir de Nixon y
Kissinger, los criminales de guerra cuyas charlas han causado
tanta destrucción y muerte en el mundo. Sin embargo fue Toth,
no ellos, el arrestado por su "crimen". Roger Dunsmore,
en un "texto improvisativo" titulado "Laszlo Toth"
(del cual he extraído parte de lo que precede) pregunta: "¿Dónde
estás, Laszlo Toth, el del martillo suave?"
Un
sitio donde buscar el espíritu de Laszlo Toth es en la
insistencia del mail art (arte postal) en que no haya
comisarios o jurados en sus exposiciones: SIN OBRAS MAESTRAS.
Chuck Welch, en su "Open Letter Manifesto" (del libro Networking
Currents) examina el llamado "mail art" como una
forma de networking (trabajo en redes de comunicación)
y, desde esta perspectiva, trata de apartarlo de cualquier
contexto del mundo del arte que pudiera contaminar el proceso de
comunicación creativa y el espíritu de comunidad que yace bajo
él. Una manera compartida por la cual los artistas de estas
redes de información (mail-artistas y otros networkers)
interaccionan unos con otros es a través del plagio. En los últimos
años hemos podido ver a mail-artistas participar en varios
"Festivales del Plagio" en diversos sitios del mundo.
Dado el elitismo del mundo del arte, el plagio tiene una
connotación muy negativa. El plagio como manifestación artística
todavía choca a la gente precisamente de la misma forma que el
martillo de Laszlo Toth. Ambos proclaman NO MAS OBRAS MAESTRAS
(a su vez un eco de la afirmación "original" de
Antonin Artaud sobre este tema, hace más de treinta años).
La
propiedad de las ideas, como si fueran materiales, es uno de los
pilares de la Cultura Occidental. Ahora bien, ¿acaso el hecho
de que esta última frase haya sido plagiada de Photostatic
Magazine de L. Dunn en vez de propia quita o añade algo a
su contenido? Y de todos modos, ¿quién puede reclamar con razón
la propiedad de una idea? Quizá si la frase hubiera sido
plagiada con la intención de engañar al lector y hacerle creer
que era propia, o si hubiera tratado de obtener alguna
recompensa literaria de ella, la situación sería distinta. En
cambio, la frase ha sido plagiada para llamar la atención sobre
el propio plagio como herramienta para subvertir la cultura
mercantilizada sobre la que descansa la "civilización"
occidental.
La
connotación negativa del plagio apareció en la era romántica.
El triunfo de la burguesía vino acompañado de la sacralización
del "Genio". En Inglaterra fue el contrapunto
intelectual al movimiento del cercado de tierras. Ambos fenómenos
representan la extensión de la propiedad individual a áreas
que anteriormente habían sido consideradas inalienablemente
colectivas y comunales. La idea de "original" es, así,
asociada a un privilegio. El original es visto como superior a
la copia y, desde esta perspectiva, casi cualquier jerarquía
puede ser justificada. (Lo absurdo de estas suposiciones fue el
tema de la película The Moderns, de Alan Rudolph). En
este contexto, la razón por la cual los
"restauradores" de la Pieta no son despreciados como
plagiarios es que son vistos como conservadores del valor
material de una de obra de arte única y, por lo tanto,
respaldan el concepto de Genio.
Hoy
en día, con la aparición de la fotocopiadora, millones de
personas están participando en un movimiento masivo, aunque
relativamente desorganizado, de copia, reorganización y pegado,
usando ideas de otros. En el mundo de la reproducción de
sonido, con el desarrollo de las técnicas de sampling
digital, las posibilidades de collage que utilizan los
plagiarios están siendo exploradas actualmente no sólo por la
"vanguardia" (John Oswald acuñó el término "plunderphonics"
para explicar su uso de la piratería audiofónica como
prerrogativa de composición en su Mystery Tape Laboratory) sino
también en el reino de la música popular (por ejemplo en
himnos hip-hop como la remezcla de "Paid In Full" de
los rappers Eric B. and Rakkim). Dada esta situación, ¿tenemos
que lamentar el colapso de la "vanguardia" o alentar
la propagación del plagio?
Esta
cuestión convierte el plagio en una fuerza revolucionaria
potencial. Las acciones de los plagiarios subvierten el concepto
del valor basado en el tiempo de trabajo y la dificultad de
producción, base política económica del capitalismo. He
escrito esta última frase pero la he tomado de Stewart Home,
uno de los organizadores del Festival del Plagio. Para algunos,
el plagio como técnica artística representa el cinismo
postmoderno del "no queda nada por decir". Para otros,
el plagio representa un intento de desenmascarar y refutar, de
una vez por todas, el individualismo burgués.
El
plagio, en este último sentido, es una forma de negación que
pasa por reinventar el lenguaje de aquellos que nos podrían
controlan. Por la creación de nuevos significados (détournement),
el plagio actúa como la negación de una cultura que encuentra
su única justificación en lo "único". Por comparación,
la "apropiación" postmoderna es muy distinta del
plagio. Mientras la teoría postmoderna afirma erróneamente que
ya no hay ninguna realidad básica, el plagiario reconoce que el
Poder es siempre una realidad en la sociedad histórica. Al
renovar imágenes dominantes a través de la manipulación
consciente de elementos pre-existentes, al subjetivizarlos, los
plagiarios tratan de crear una realidad diferente a la pesadilla
mediática dictada por el Poder.
En
este sentido, la Huelga De Artistas, propuesta por el Praxis
Group, con sus tres años de inactividad (1990-1993) no sólo
ataca la noción de creatividad basada en el-arte-como-mercancía,
sino que puede ser vista simbólicamente como un intento por
parte de los artistas de purgarse del valor capitalista de la
"originalidad". De la misma manera, el empleo de
multiples nombres para uso serial (por ejemplo, Karen Eliot,
Monty Cantsin) ataca la vaca sagrada de la originalidad. El
arte, incluso el mail art, enfatiza la individualidad de la
propiedad y la creación. El plagio y los actos de
"vandalismo artístico" sólo son chocantes porque el
"genio individual" está empotrado en el fondo de
nuestras conciencias como la justificación última de la
propiedad privada.
El
plagio es necesario. El progreso lo implica.
¡NO
MAS OBRAS MAESTRAS!

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